Aminoglucósidos: Indicaciones de uso


Quizás el principal valor añadido de los aminoglucósidos (AMG) sea su espectro. Su acción frente a bacilos gramnegativos (incluso frente a los que presentan resistencia a otros antibióticos) contribuye al tratamiento de determinadas infecciones “difíciles”.

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Sin embargo, su perfil de toxicidad (fundamentalmente renal y ótica) no es despreciable. Por otro lado, sus propiedades farmacocinéticas/farmacodinámicas (PK/PD) les hacen tener una eficacia limitada en determinadas situaciones. Por todo ello es fundamental elegir bien el contexto clínico en el que utilizar los aminoglucósidos.


TRATAMIENTO EMPÍRICO

Los AMG se usan mayoritariamente de forma empírica. Empíricamente se utilizan en el TRATAMIENTO DE INFECCIONES GRAVES fundamentalmente en aquellas potencialmente producidas por bacilos gramnegativos resistentes.

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Por sus propiedades farmacocinéticas el foco en el que esperar un mayor rendimiento de los “AMG” es el urinario. Sin embargo, en la práctica clínica la utilización de AMG como parte del régimen antibiótico se plantea además en sepsis graves/shock sépticos, de origen fundamentalmente nosocomial, sin foco o asociados a focos en los que es esperable la participación de bacilos gramnegativos más o menos resistentes (p. ej. neumonía nosocomial).

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Cuanto se utilizan los AMG empiricamente, habitualmente se hace con intención de:

  1. garantizar la cobertura del microorganismo responsable de la infección aumentando el espectro antibacteriano
  2. incrementar la actividad del resto del tratamiento antimicrobiano mediante su efecto sinérgico, fundamentalmente con los b-lactámicos
  3. minimizar la emergencia de resistencias

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De estos tres objetivos el más realista es el primero dado que no está claro que su uso en combinación con otro agente con actividad microbiológica mejore el pronóstico de estas infecciones. Tampoco hay datos consistentes que avalen que la combinación de varios agentes antibacterianos contribuya a disminuir la emergencia de resistencias.

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TRATAMIENTO DIRIGIDO

Cuando se identifica el microorganismo responsable de la infección y este es sensible a b-lactámicos, habitualmente se suspende el aminoglucósido dado que, en general, el tratamiento combinado no ha demostrado superioridad frente al tratamiento en monoterapia con un b-lactámico activo y que los b-lactámicos son en general más eficaces y menos tóxicos.

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A pesar de que en los pacientes muy inmunodeprimidos (neutropenias profundas) tampoco se ha demostrado esta superioridad en infecciones por bacilos gramnegativos, con cierta frecuencia en estos pacientes se mantiene tratamiento combinado con dos agentes activos.

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REFERENCIAS

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